| El acuífero
es único por su capacidad, pureza y antigüedad.
La larguísima permanencia del agua en el interior de
la tierra -más de 400 años- y la lentitud con
que el agua incorpora sus materiales garantiza un agua siempre
igual, que en el manantial brota a la temperatura de 21 ºC
y con un caudal constante de 5.410 litros por minuto.
Los primeros análisis químicos datan del siglo
XVIII en el que el Agua Solán de Cabras obtiene el
reconocimiento oficial de minero-medicinal. En 1790, bajo
el reinado de Carlos IV es declarada de Utilidad Pública.
Un agua clara, inodora, de sabor suave y finísima al
paladar. El gran reserva de las aguas minerales.
Un
único manantial
Cada vez son más las marcas que envasan agua procedente
de manantiales distintos con distinta composición sin
que el consumidor a primera vista lo note. El agua Solán
de Cabras procede de un único manantial del que salen
cerca de 8 millones de litros diarios de la misma agua de hace
500 años.
La mineralización de Solán de
Cabras
Solán de Cabras está clasificada según
el código alimentario español como Agua de mineralización
débil, Hipotermal e Hipotónica Bicarbonatada
cálcico litínica.
Su bajo nivel de sodio hace que el intestino la absorba de
forma rápida, provocando una abundante diuresis beneficiosa
para problemas genito-urinarios, tales como infecciones urinarias
y litiasis renal.
Su contenido en calcio, al no ser excesivamente alto es recomendable
para mujeres de mediana edad y en la peri menopausia. y en
pacientes con litiasis cálcica, ya que nunca se debe
restringir el calcio.
Por su concentración de bicarbonato (285’8 mg/l),
alcaliniza la orina, neutraliza la acidez gástrica
y potencia la secreción exocrina pancreática.
Favorece la función digestiva, el tránsito intestinal,
y la función biliar.
La mejor relación Calcio-Magnesio
Solán de Cabras aporta una cantidad significativa
de magnesio, 25’1 mg/l. El magnesio es un inhibidor
de la formación de cálculos. Forma parte de
más de 300 enzimas del metabolismo intermediario e
interviene en la contractibilidad muscular y la transmisión
neuromuscular. La necesidad de magnesio aumenta en cuadros
de mal absorción intestinal, enfermedades inflamatorias
intestinales, enfermedades consuntivas, procesos crónicos,
enfermedades renales...
Se estima que la relación calcio / magnesio del agua
debe acercarse a 2. Cuanto menor relación, mejor es
la eficacia del agua para evitar cálculos.
Solán de Cabras ¿para qué
se recomienda?
Solán de Cabras es el agua más recomendada
por más profesionales de la salud de ayer y de hoy.
Por ser bicarbonatada, Solan de Cabras mejora la respuesta
a la insulina en los diabéticos. Está indicada
contra las alteraciones del aparato digestivo (dispepsias
gastrointestinales y cuadros inflamatorios del intestino)
o las deficiencias hepáticas. Las aguas bicarbonatadas
cloruradas como Solán de Cabras favorecen la incorporación
de las grasas a los jugos biliares y mejoran el nivel de colesterol.
Por su bajo contenido en sodio (5’2 mg/l), Solán
de Cabras está especialmente recomendada en personas
con hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca,
insuficiencia renal, ascitis por insuficiencia hepática
severa, etc. También está indicada en la gestación
a todos niveles y es recomendable para la preparación
de biberones.
A nivel ginecológico estimula las glándulas
endocrinas y aumenta las defensas locales. Es ideal en edades
en las que el calcio es deficitario (mujeres de mediana edad
y en la peri menopausia) porque además tiene el mejor
equilibrio calcio / magnesio.
Ayuda en las dolencias reumáticas en todas sus manifestaciones.
Gracias a sus propiedades, Solán de Cabras facilita
el arrastre del ácido úrico. Por ello resulta
de gran utilidad en metabolopatías hiperuricémicas.
Con Solán de Cabras la rehidratación y liberación
de toxinas se acelera e intensifica. Esto favorece una buena
y rápida hidratación de la piel que le da elasticidad,
textura.
Solán de Cabras está especialmente indicada
para prevenir, evitar el crecimiento y favorecer la expulsión
de cálculos de riñón. Puede decirse que
un 4% de la población femenina y un 6% de la masculina
tendrán un cálculo a lo largo de su vida. Estos
suelen aparecer entre los 30 y 50 años y tienen un
factor hereditario importante.
Por su escasa cantidad de sodio (5’1 mg/l), “provoca
una diuresis (producción de orina) muy abundante, lo
que hace que su absorción por el intestino sea muy
rápida y se elimine totalmente en dos o tres horas”,
según indica el urólogo Pedro Sánchez
de la Muela. Una eliminación tan brusca hace bajar
la concentración de la orina y acelera la eliminación
de toxinas evitando la acumulación de sustancias causantes
de la formación de los cálculos.
Si hay cálculos de oxalatos, se recomiendan aguas cálcicas;
si hay uratos conviene reponer el bicarbonato bebiendo aguas
bicarbonatadas. Por eso es ideal Solan de Cabras. Por otra
parte, su contenido en bicarbonatos (pH 7’4) la define
como alcalina lo que evita la formación de piedras
ácidas: “El 90 por ciento de los cálculos
son de carácter ácido por lo que el agua Solán,
dificulta su formación o, en caso de existir, que crezcan
más lentamente” (Sánchez de la Muela).
El calcio que contiene (60’1 mg/l) está en la
cifra adecuada para el tratamiento de la mayoría de
las litiasis: lo suficientemente bajo para acompañar
una dieta restrictiva de este mineral pero la adecuada como
para evitar la contraproducente hiperabsorción de oxálico.
En cuanto al magnesio, su concentración (24’6
mg/l) supera a la media, y está comprobado que “un
buen aporte de este mineral inhibe la formación de
piedras” dice el Dr. Sánchez de la Muela.
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