“Somos nuestros
genes, nuestro ambiente y lo que comemos”. En estos
términos se expresa el Dr. José Mª Almirall,
titular del Centro C.I.D.O de Barcelona, especializado en
el tratamiento de la osteoporosis y en terapias antiobesidad
y antiedad. Al mismo ámbito terapéutico se dedica
su colega, el Dr. José Hernández Maraver desde
el Centro Clínico Diagnóstico de Madrid, siendo
dos expertos en el denominado inmunoanálisis alimentario:
una analítica cuyos resultados permiten emprender con
éxito el tratamiento de la obesidad y el envejecimiento.
¿Por
qué envejecemos?
A esta pregunta tanto el Dr. Hernández
como el Dr. Almirall contestan con idénticas palabras:
por nuestra carga genética, por cómo nos afecta
el ambiente que nos rodea (contaminado, estresante...) y también
condicionados por nuestra alimentación. Todo, afirman,
altera y modifica nuestro comportamiento orgánico.
En una vida en la que el organismo nace, crece y después
envejece, dos de los actos imprescindibles para nuestro desarrollo
y supervivencia son la respiración y la alimentación.
El cuerpo humano cuenta con dos membranas nutritivas, una
de ellas en el pulmón y otra en el intestino, importantísimo
el comportamiento de esta última para entender en qué
consiste el inmunoanálisis alimentario.
La membrana intestinal, clave en la absorción
de nutrientes
La membrana intestinal se encuentra en el intestino
delgado, que en los adultos puede medir en torno a 7 metros.
Allí se produce la absorción de la mayoría
de nutrientes necesarios para sobrevivir.
El intestino humano tiene una pared de vellosidades, con una
sola capa de células que realizan la absorción
de los nutrientes. Lo que ocurre es que, si un alimento altera
inmunológicamente esa pared intestinal, favorece la
penetración de macromoléculas tóxicas,
dificultando además la necesaria penetración
de los nutrientes.
El inmunoanálisis alimentario tiende a buscar los anticuerpos
IgG (reacción de sensibilidad) a los alimentos que
los producen. Al dejar de consumir los alimentos que generan
sensibilidad en nuestro organismo se ha comprobado que se
mejoran muchos síntomas inespecíficos (eczemas,
nerviosismo, fatiga, diarreas, dolores de cabeza, asma inespecífica)
y consecutivamente se facilita la pérdida de peso.
Además, al no ingerir alimentos alérgenos, no
se produce alteración de la pared intestinal, evitando
así la inflamación.
Una
técnica como base de un profundo estudio al paciente
El inmunoanálisis alimentario es una
técnica médica practicada en EE.UU durante los
últimos 12 años. En España, se practica
desde hace poco menos de una década.
Tanto el Dr. Almirall como el Dr. Hernández nos explican
que se trata de una extracción de sangre convencional.
La muestra extraída la envían a EE.UU (trabajan
con los laboratorios americanos de referencia) ya que, aunque
en España existan laboratorios capaces de hacer este
tipo de analíticas, allí tienen mayor experiencia
en los reactivos que corresponden a los alimentos que comemos
habitualmente.
Además de un completo examen hematológico, los
dos especialistas realizan en sus consultas un completo estudio
de la composición corporal del paciente mediante DEXA
(densitómetro de alta resolución). Con ello
obtienen la información sobre la cantidad de grasa
y musculatura, así como masa ósea del paciente,
lo que permite calcular su peso óptimo. El inmunoanálisis
incluye además de un chequeo completo al paciente,
un programa nutricional alimentario totalmente personalizado.
Explica el Dr. Hernández que el inmunoanálisis
alimentario es, en definitiva, “una herramienta que
permite conseguir un cambio en los hábitos del paciente,
marcándole unas correctas pautas nutricionales, lo
que incidirá positivamente tanto en su lucha contra
la obesidad como en el retraso de su envejecimiento”.
Por otra parte, como añade el Dr. Almirall, “realizamos
análisis del funcionamiento celular para saber si el
paciente genera radicales libres y si tiene deficiencias de
nutrientes esenciales (minerales, vitaminas y aminoácidos),
al tiempo que se valora su riesgo cardiovascular y, en casos
extremos, se analizan (a través de estudios genéticos)
las probabilidades de padecer determinados tipos de cáncer”.
Se trata, en palabras del Dr. Hernández, “de
crear nuevos hábitos de alimentación, reforzar
el tratamiento con ejercicio físico y complementar
la dieta con complementos nutricionales”.
Dos centros de referencia
En 1990 nacía en Barcelona el centro
C.I.D.O, de la mano de su titular el Dr. Almirall, un referente
en el tratamiento de la osteoporosis desde 1987, cuando era
una enfermedad que aún planteaba muchos interrogantes.
Su centro, actualmente especializado en osteoporosis, tratamiento
de la obesidad y terapia antiedad, se dedicó en un
principio básicamente al diagnóstico, investigación
y tratamiento de la osteoporosis, creyendo que sería
una de las patologías más importantes a partir
del 2000, como así ha sido. De hecho, el Dr. Almirall
habla actualmente de dos epidemias: la osteoporosis, que afecta
más a los adultos; y la obesidad, más común
entre los jóvenes. Al tratar la osteoporosis, apunta
el D. Almirall “estamos realizando también una
terapia antienvejecimiento, tratando con medicamentos la estructura
ósea para que no envejezca”.
El Dr. José Hernández Maraver es parte integrante
del Centro Clínico Diagnóstico, ubicado en Madrid.
Una institución privada, dotada para la aplicación
de todas las técnicas actualmente vigentes, encaminadas
al Diagnóstico por la Imagen. A lo largo de más
de 40 años, se han ido incorporando a este centro tanto
el aparataje como el personal especializado, hasta disponer
de la más completa infraestructura técnica y
humana necesaria para abordar su especialidad. Además
de todas las técnicas reconocidas enmarcadas dentro
del ámbito del Diagnóstico por la Imagen (TAC-Scanner
helicoidal, densitometría ósea, resonancia magnética,
ecografía, medicina nuclear...) el Centro Clínico
Diagnóstico realiza exploraciones analíticas
específicas, tales como técnicas de radioinmunoanálisis
y tratamientos en medicina nuclear.
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