¿Cuál es
la actividad actual de la Fundació Eduard Soler?

Hoy por hoy dividimos nuestro trabajo en tres grandes áreas,
todas ellas muy ligadas entre sí. La primera está
coordinada por la Escola de Treball del Ripollès, donde
se imparten las especialidades de mecánica, electrónica
y electricidad a nivel de formación profesional, tanto
reglada como no reglada, encuadrando en este último
ámbito los cursos de formación ocupacional,
continua o el in company training. El Centre Tecnològic
Eduard Soler, por su parte, se encarga de llevar a cabo lo
de denominamos transferencia de tecnología, es decir,
pone a disposición de las empresas de la zona el personal,
las instalaciones y la moderna maquinaria de que dispone para
que puedan mejorar sus procesos, sus productos y su competitividad.
Por último tenemos el Centre d’Iniciatives Empresarials
del Metall (CIEM), que fomenta la actividad emprendedora de
los alumnos para facilitar, mediante apoyo y coaching, la
creación de nuevas empresas.
Se trata entonces de cerrar el círculo...
Eso es. Formamos, apoyamos a las empresas y fomentamos el
nacimiento de nuevas iniciativas empresariales en el mundo
de la mecánica, la electrónica y la electricidad.
Para lograr esos objetivos, ¿es imprescindible
una relación estrecha con las empresas?
Naturalmente. Piense que, además de formar profesionales
cualificados y habituados a trabajar con la última
tecnología, el Centre Tecnològic permite mantener
una colaboración máxima con las empresas, que
ven en nosotros un valioso aliado para mejorar su competitividad.
El beneficio es mutuo, ya que el 100% de nuestros alumnos
trabaja antes de finalizar sus estudios. Y hablo de trabajar,
no de hacer sólo prácticas.
¿Cuál es el secreto del éxito
de este modelo formativo?
Creo que el secreto radica en la inversión que la Fundació
realiza por alumno, que es muy superior a cualquier otro centro
de formación. Por poner un ejemplo, disponemos de maquinaria
muy avanzada de la que incluso carecen algunas empresas del
país. Eso cuesta mucho dinero, pero el resultado final
es óptimo: buenos profesionales y una magnífica
cuota de inserción laboral.
¿Cuál es el perfil del alumno que viene
a FES?
Es muy variado, aunque mayoritariamente son chicos que proceden
no sólo del Ripollès, sino de otros puntos de
Catalunya. Ya que comenta este tema, me gustaría destacar
que las profesiones mecánicas de hoy no tienen nada
que ver con lo que ocurría hace 30 años. Hoy
es más necesario el esfuerzo intelectual que el físico
en aras de avanzar hacia la mejora continua, por lo que esta
opción puede ser muy válida también para
las chicas. Es cuestión, creo, de información
y nosotros ya la estamos potenciando mediante la colaboración
con las instituciones de la zona o, por ejemplo, con el Grup
de Mestres del Ripollès. |