Desde su fundación
en el año 1968, ABACUS cooperativa ha tenido
siempre una gran responsabilidad en su labor, lo que
hace que se base en rigurosos criterios a la hora de
seleccionar su oferta de productos.
Hoy en día los juguetes y juegos ocupan un lugar
importante en la vida de los niños y las niñas.
Padres, madres y educadores/as, sabemos que la capacidad
de jugar reside, más que en los materiales de
juego, en los propios niños, pero también
debemos aprovechar y potenciar el carácter educativo
y de diversión de los juguetes.
Debemos posibilitar a la infancia la oportunidad de
tener cerca juguetes seguros, que se adecuen a la edad
y al escenario donde los niños los pongan en
uso. Para ello será preciso tener en cuenta los
parámetros de calidad y seguridad que garanticen
un juego enriquecedor respondiendo a los intereses y
a las necesidades de la infancia. ABACUS cooperativa
te propone 10 consejos que estamos seguros contribuirán
a realizar una buena compra de juguetes.
10 consejos de ABACUS cooperativa para realizar
una buena compra de juguetes
1. Seleccionemos los juguetes
Una buena elección de juguetes requiere una reflexión
previa, antes de ir a comprar. Hay tres preguntas esenciales
que es necesario hacerse: ¿qué tienen?,
¿qué quieren? y ¿qué necesitan?.
El resultado de ese proceso conducirá, sin duda,
a hacer una mejor inversión y una buena contribución
al desarrollo integral de nuestros hijos e hijas.
2. Estimulemos la capacidad de jugar
Los comportamientos de las personas que rodean y la
forma de proceder son fundamentales a la hora de estimular
la capacidad de jugar de los niños. Para que
los juguetes cumplan todas sus funciones, deben:
- ser escogidos y pensados para el niño concreto
al que van destinados
- dados con afecto e ilusión
- tener un sitio entre las cosas que le son propias
- poder ser compartidos con otros niños y niñas
y también con los adultos
3. Juguemos con los niños
Los primeros compañeros de juego somos los padres,
las madres, los abuelos o las personas que cuidamos
a los niños. Compartir el juego entre padres
e hijos proporciona recursos a los adultos para aprender
a conocer la personalidad, las habilidades y los intereses
de los niños y de los muchachos. Los juguetes
no deben ni pueden sustituir el juego entre los adultos
y los pequeños.
4. Facilitemos las condiciones de juego
Los padres y los educadores deben facilitar las condiciones
necesarias para que los niños y los adolescentes
puedan jugar. Además de ofrecer un buen juguete,
es necesario pensar en el espacio donde se desarrollará
el juego, los compañeros con quiénes podrán
compartirlo, y el tiempo del que dispondrán para
jugar con él. Todo eso enriquece el juego.
5. Compartamos las decisiones
No podemos comprar todos los juguetes que los niños
nos piden sin seleccionarlos. Para que la elección
sea eficaz, se deben compartir los deseos y las ilusiones,
buscando el diálogo y la complicidad. Id juntos
a ver juguetes; descubrirán muchos otros que
no salen en televisión ni en los catálogos
de publicidad.
6. Seamos críticos frente a la publicidad
Los mensajes publicitarios no siempre favorecen la educación
en valores. La acción educativa de los padres
y profesores tiene que ser decisiva en este sentido:
los anuncios se tienen que comentar con los hijos y/o
alumnos para educarlos como consumidores a ser críticos
y reflexivos delante de una sociedad consumista que
no hace concesiones para vender y optimizar sus beneficios.
Existen algunos límites sobre los usos de la
publicidad que afectan directamente a los anuncios de
juguetes: la publicidad engañosa y la publicidad
subliminal.
También es bueno conocer que se hace para regular
y defender los derechos de los consumidores y específicamente
los de los niños (código Deontológico
firmado por la Asociación Española de
Fabricantes de juguetes AEFJ, CAC, ICC).
Los adultos tenemos más recursos que los pequeños
ante la publicidad engañosa y por eso es importante
analizarla conjuntamente.
7. Verfiquemos y consultemos
Los consumidores y los usuarios tenemos derecho a una
información cierta, eficaz, verídica y
objetiva. Deben verificarse todos los indicadores de
seguridad. Contrastemos la información que tenemos
con la que se indica en el envoltorio de un juguete.
El nombre de una marca puede dar confianza, pero no
es el único criterio a seguir a la hora de escoger
un juguete.
8. Usemos juguetes seguros
El uso de un juguete que conlleve riesgos es aconsejable,
si se observan las normas de funcionamiento y uso, porque
implica aprender a convivir con riesgos razonables e
incorpora hábitos de seguridad. Sin embargo,
en determinadas categorías de juguetes se deben
proporcionar advertencias e indicaciones de las precauciones
a tener presentes para utilizarlos, así como
de los riesgos que puede comportar su uso, ya sea adecuado
o no.
9. Practiquemos un consumo más ético
y sostenible
Finalmente, el consumidor debe implicarse con los valores
éticos y morales que propone un juguete, porque
la acción de jugar de un niño o una niña
también se debe entender como una actividad importante
para su educación. El consumidor activo vela
para educar en valores, para la sostenibilidad y para
un consumo más crítico y solidario.
10. Ejerzamos nuestros derechos como consumidores
El consumidor responsable debe actuar en dos direcciones.
Por un lado asume y pone en práctica aquellos
aspectos que conciernen a su responsabilidad: el gasto,
el ticket de compra, la garantía, la verificación
del producto, etc… Por el otro, también
exige sus derechos, utilizando, si se da el caso, los
mecanismos de reclamación para la defensa y la
protección del consumidor regulados en la ley. |