| El Centro de Infertilidad
y Reproducción Humana (CIRH) de la clínica Corachán
realiza cada año más de 600 fertilizaciones
in vitro y más de 1100 inseminaciones artificiales,
unas 400 con semen de donante. El Dr. Mario Brassero nos explica
cómo funcionan estas técnicas.
¿En qué se diferencia la inseminación
artificial de la fertilización in vitro?
En general, la reproducción asistida
es el proceso por el cuál se consigue la gestación
gracias a la ayuda de un equipo médico. Un primer paso
es el control de la ovulación por parte del ginecólogo
y si la mujer no ovula normalmente se procede a la estimulación
ovárica con la administración de hormonas. En
la inseminación artificial se va más allá
y se seleccionan los mejores espermatozoides para colocarlos
en el útero de la paciente con una cánula especial.
En la fertilización in vitro, tras estimular los ovarios
para que produzcan más óvulos, se le extraen
a la paciente en el quirófano mediante una punción
ovárica y se fertilizan fuera de su cuerpo. Al cabo
de dos o tres días se implantan los embriones resultantes
en el útero. 
Tanto la inseminación como la fertilización
in vitro se pueden hacer con semen del marido o de donante
y en la in vitro también se pueden utilizar óvulos
de otra mujer. La técnica va de lo sencillo a lo complicado.
Por ejemplo, una mujer que tiene las trompas obstruidas o
un hombre que tiene pocos espermatozoides no son candidatos
a la inseminación. En ambos casos es necesaria la fecundación
in vitro. Por eso hay que estudiar antes a la pareja para
que no pierdan el tiempo con técnicas innecesarias.
¿Cuánto puede durar el proceso
de estimulación ovárica?
Se realiza por ciclos menstruales y puede durar
entre seis y siete días, en los que la propia paciente
se administra hormonas -gonadotropinas (FSH y LH)- a través
de inyecciones. Si la estimulación ovárica tiene
como objetivo una inseminación artificial o una fecundación
in vitro se administran dosis más altas, ya que se
busca una mayor producción de óvulos.
¿Es un proceso complicado?
Es un proceso sencillo en el que hay que controlar
la ovulación mediante ecografías. La inseminación
se lleva a cabo en la consulta del ginecólogo de forma
ambulatoria -dura unos diez minutos- y la mujer puede hacer
enseguida una vida normal. En la in vitro se extraen los óvulos
en quirófano con la paciente sedada y se le aconseja
que se tome dos o tres días de reposo.
¿Cuántos intentos se llevan a
cabo?
Generalmente, las inseminaciones se llevan
a cabo en tres o cuatro ciclos menstruales. En el caso de
la in vitro depende del resultado de la primera o segunda
prueba, ya que si no tiene óvulos deberá buscar
óvulos de donante.
¿Cuántos óvulos se extraen?
Lo ideal es que se puedan extraer cuatro o
cinco óvulos de muy buena calidad y que la paciente
tenga un endometrio que sea receptivo, así se consiguen
más altas tasas de éxito. Hay mujeres que responden
de forma excesiva a la medicación, fundamentalmente
porque son jóvenes o tienen ovarios poliquísticos
o la dosis que se le ha administrado no es correcta; otras
producen menos óvulos. Por otra parte, si hay demasiados
folículos puede producirse el síndrome de hiperestimulación
ovárica, que es un proceso que puede ser grave si no
se controla.
La dosis hormonal que se debe administrar,
¿es diferente en cada mujer?
Efectivamente, aunque es difícil controlarla
exactamente, porque cada ovario responde de forma diferente.
A partir de los 25 años baja la calidad de los ovarios,
aunque hasta los 35 años se puede considerar que una
mujer está en buenas condiciones para quedarse embarazada.
De los 35 a los 40 años es difícil decirlo,
porque puede haber mujeres de 38 más fértiles
que otras de 36. A partir de los 40 la fertilidad se reduce
drásticamente.
¿De qué porcentaje estamos hablando?
A los 40 el porcentaje de éxitos en
fertilización in vitro puede llegar al 25%; a los 42
años es del orden de un 15%; a los 44 años de
un 5% y a partir de esa edad es muy difícil concebir
con óvulos propios. Por ello, la alternativa que tienen
estas mujeres es recurrir a la donación de óvulos.
¿La donación de óvulos
es frecuente?
En mujeres de más de 42 o 43 años
es casi una rutina y los porcentajes de embarazos suben drásticamente,
hasta el 45 o 50%. Siempre se eligen donantes que tengan las
mismas características de la madre y que sean sanas.
Al ser menores de 30 años, las probabilidades de que
nazcan niños con anomalías son muy bajas.
¿Se pueden recibir óvulos de
un familiar?
No. La legislación española establece
que los donantes de óvulos o semen siempre han de ser
anónimos. El receptor no puede conocerle.
¿La Clínica Corachán tiene
banco de donantes propio?
Tenemos banco de semen desde 1982. No tenemos
banco de óvulos porque no existen, ya que siempre se
implantan óvulos frescos, aunque lo que sí tenemos
es una base de datos de donantes.
¿No lo permite la legislación?
Ésa es una de las razones, pero la principal
es que los resultados con óvulos congelados son muy
bajos. El semen de donante, por el contrario, nunca es fresco.Siempre
es congelado para establecer un periodo de seguridad de seis
meses entre la donación y la inseminación. Así
se aseguran los resultados de las pruebas de enfermedades
como el VIH y la hepatitis.
De hecho, no se tiene conocimiento de que haya habido nunca
un contagio en España por semen de donante. Nosotros
también pedimos un test de hepatitis y VIH a los dos
miembros de la pareja, ya que lo exige el Ministerio de Sanidad,
aunque si dieran positivo no se les impediría seguir
el proceso de fecundación. Actualmente, las inseminaciones
con semen de donante representan el 20% de las que realizamos
al mes.
¿Los ovarios poliquísticos son
una de las patologías que más infertilidad producen?
Es cierto, pero actualmente con la medicación
de la que disponemos casi siempre logramos que la mujer tenga
óvulos suficientes para la fecundación in vitro.
¿Es cierto que la calidad del semen
ha bajado mucho?
No tenemos datos objetivos referentes a la
disminución de la calidad del esperma. Sin embargo,
actualmente un 40% de los donantes que acuden a nuestro centro
son rechazados por no alcanzar los parámetros seminales
establecidos para ser donante de semen. Consideramos que este
porcentaje es demasiado alto, ya que se trata de jóvenes
sanos que en principio deberían presentar parámetros
más elevados.
¿Qué consejo daría a una
pareja con problemas para concebir?
Es importante que busquen un centro especializado.
Los médicos deberíamos estar más sensibilizados
de lo importante que es para las parejas, ya que la esterilidad
es un tema que afecta mucho a la autoestima y se sufre en
silencio. Hay que ayudarles a sobrellevar todo este peso,
incluso cuando tenemos que dar un mal diagnóstico debemos
hacerlo de la forma más humana posible.
¿Qué porcentajes de éxito
consiguen?
Hay que tener en cuenta que aquí nos
vienen los casos más difíciles y muchas de nuestras
pacientes son mayores de 40 años. En las 1767 fecundaciones
in vitro realizadas desde 2001 se han obtenido un 33,6% de
embarazos. De éstas, las mujeres mayores de 40 años
consiguieron embarazo con óvulos propios el 20,7%,
y el 37,4% con óvulos de donante. Nuestra media de
edad es de 37 años y el porcentaje de fracaso total
es de entre el 15 y 20%.
Estudio de fertilidad
Si después de un año y medio de
tener relaciones sin ninguna protección anticonceptiva
no se consigue la gestación, se debe acudir a un centro
especializado para realizar las primeras pruebas diagnósticas.
En el caso del hombre se trata de un seminograma completo
(incluida la morfología de los espermatozoides) y de
pruebas complementarias como un test de capacitación
espermática y un análisis hormonal (FSH, LH),
ya que la alteración de estas hormonas puede ser uno
de los motivos de la infertilidad. En la mujer también
se realiza un análisis hormonal de la FSH y la LH que
permite conocer su capacidad para ovular y ecografías
para ver la morfología del útero y el endometrio,
que es el tejido donde se implantan los embriones.
Otras pruebas diagnósticas son la histerosalpingografia
o radiografía de trompas, la laparoscopia, que ayuda
a ver algunas alteraciones que pueden influir negativamente
en las posibilidades de gestación (adherencias, endometriosis,
etc.), la histeroscopia, que permite descubrir pólipos,
miomas u otras malformaciones uterinas y el test del moco-semen.
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