Un mayor número de modelos
de cada vehículo, más reducidos ciclos de vida,
la integración de tecnologías complejas, la
subcontratación de sistemas completos a proveedores
y como no, la presión de bajar los costes, hacen que
los automóviles sean cada vez más susceptibles
a los problemas de calidad. Mediante las pruebas de duración
se pretende descubrir los puntos débiles del vehículo,
y lo más importante, la anticipada satisfacción
del cliente. Este servicio crea un beneficio a los fabricantes
y proveedores, reduciendo tanto la vuelta al taller como los
costes de garantía. Hay que tener en cuenta que dichos
costes de calidad alcanzan hoy en día hasta el diez
por ciento del volumen de ventas.
En muchas ocasiones, se demuestra por primera vez en el día
a día si el complejo conjunto de materiales, construcción
y tecnología del coche funciona correctamente. Los
procesos de simulación y prueba por ordenador y el
rodaje en bancos o circuitos de prueba no alcanzan a identificar
la totalidad de los puntos débiles de un vehículo.
Por esto, los fabricantes apuestan por la llamada simulación
real, que consiste en comprimir la vida media europea de un
automóvil -diez años o unos 150.000 kilómetros-
en un tiempo óptimo.
Así los tests incluyen factores como el desgaste de
las piezas, los ruidos y vibraciones, la dirección,
el confort o la protección ante el polvo y la corrosión.
Modus nació en 1993 con el objetivo de ofrecer un servicio
externo en el sector de la automoción validando la
fiabilidad de los productos para las principales marcas de
automóvil y motocicletas. Actualmente dispone de dos
centros de testado en Andalucía -Cádiz y Almería-,
Munich (Alemania) y Alvsbyn (Suecia). En diez años
los conductores de Modus han recorrido un total de 26 millones
de kilómetros, el 65 % de éstos en Andalucía.
Sólo provocaron 16 accidentes, más del 40% de
ellos causados por defectos técnicos del vehículo
como la rotura del bastidor o problemas con los frenos.
Bajo todas las circunstancias
El fundador de Modus, Jürgen Bauer, tiene más
de 30 años de experiencia en el campo del desarrollo
del automóvil y ha perfeccionado un procedimiento que
representa de modo fiable la vida total del vehículo.
Él mismo conduce prototipos y realiza las mediciones
de cada trayectoria a través de navegación vía
satélite, recorriendo ciudades, autopistas y hasta
pistas de grava, buscando siempre las condiciones climatológicas
más extremas. De hecho, Modus busca también
conductores veteranos, ya que conducen de forma diferente
que los jóvenes. La razón es que los viajes
de prueba deben imitar la forma de conducir de los clientes
y en una envejecida Europa hay que acercarse a la realidad.
Modus ejecuta dos tareas a la vez: la del conductor normal
y la del probador profesional. El objetivo de las pruebas
no sólo es la reducción de costes de calidad,
sino también la mejora de la seguridad vial de los
nuevos automóviles. La demanda de estas pruebas reales
se ha incrementado en la misma medida que las exigencias técnicas
y electrónicas.
A veces, los fabricantes no se acaban de creer los resultados.
Entonces se repiten los tests. Todo para que el conductor
no se convierta en un involuntario conejillo de Indias y padezca
en sus propias carnes los puntos débiles de su coche,
ya que muchas deficiencias no pueden detectarse en los puestos
de pruebas de las fábricas.
Actualmente, Modus cuenta entre sus clientes a marcas como
Toyota, BMW, Opel, Hyundai, Kia y Audi, así como una
docena de proveedores afamados que aprovecha los servicios
de la empresa pequeña.
Nuevos
proyectos
Para seguir garantizando una alta calidad de sus servicios
Modus creará una academia para la formación
especializada en automoción de ingenieros, técnicos
y mecánicos, en colaboración con las universidades
de Cádiz y Frankfurt. Allí les prepararán
también para realizar pruebas con el combustible del
futuro -el hidrógeno-, gracias a las nuevas instalaciones
que tienen previsto construir.
También realizarán circuitos para pruebas especiales
en las que se someta a los vehículos a un alto estrés
de corrosión en sus tests de durabilidad.
Todos estos proyectos se desarrollarán en la recientemente
abierta sucursal de Conil, cerca de Jerez de la Frontera.
Desde finales de 1999, Modus ha implementado un novedoso método
de validación: PISTE "Permanente-Integral-Simultáneo-Test-Europa",
que simula la vida del vehículo durante 100.000 km
de conducción en un periodo de seis meses. El 50% de
estos tests de control se realizan en España, el 40%
en Alemania y el 10% en Suecia, para poder establecer así
una media de los hábitos de conducción de los
europeos y del desgaste de los vehículos teniendo en
cuenta las condiciones climatológicas y del trafico.

Gracias al soporte de la tecnología GPS se graban los
datos cada segundo, de esa manera todos los incidentes son
perfectamente trazables. Las rutas de prueba se elaboran cuidadosamente
y son tratadas como secreto profesional. A diferencia de la
competencia, los conductores de Modus además llevan
a cabo una estricta evaluación subjetiva siguiendo
el método especial Modus-SEI "Subjetivo-Evaluación-Indice".
En una escala de diez puntos la nota máxima significa
estar "totalmente convencido" y la mínima
diría algo así como "dejo llevar a remolque
el coche y pienso en medidas jurídicas".
Los principales servicios que Modus ofrece son la completa
validación de las funciones del vehículo, incluyendo
factores como el desgaste de las piezas, desviación,
ruidos y vibraciones, dirección, confort, protección
ante el polvo y la corrosión, así como el asesoramiento
del servicio de los concesionarios.
Con todo ello el comportamiento de los vehículos, tanto
con protocolos de los conductores como con mediciones electrónicas,
queda descrito hasta el mínimo detalle. El equipo de
ingenieros consultores realiza los cálculos y análisis
de los resultados para la documentación, así
como el reportaje y las presentaciones para los clientes de
Modus.
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