“Contar con una clientela
selecta y bien atendida”: éste era, en palabras
del Dr J.J. Fortea Laguna, alma mater de Ábaco, el
propósito que se marcaba al crear su empresa, añadiendo
que “ha sido precisamente el cumplimiento de ese objetivo
lo que ha supuesto para Ábaco un crecimiento consolidado
y continuado a lo largo de los años”.
Como Agencia de la Propiedad Industrial, Ábaco atiende
a empresas que se sitúan entre los primeros puestos
mundiales en el área de su especialización,
tanto extranjeras como españolas, principalmente enmarcadas
en el ámbito de la banca, el farmacéutico, el
sector automoción, y el mundo deportivo, entre otros.
J.J. Fortea Laguna está al frente de un equipo cohesionado
y altamente comprometido con la filosofía de la empresa,
basada en su dedicación al servicio, por no estar cuantificado
sino seleccionado. Profesionales que muestran satisfacción
por el trabajo bien hecho, algo que sin duda percibe el cliente,
estimulados a desarrollar un juicio propio y a trabajar con
iniciativa y libertad de movimientos.
Soluciones lícitas e imaginativas a
problemas complejos
Ábaco ofrece todos los servicios relacionados con
el registro industrial que pueda necesitar el cliente. Cuando
éste quiere proteger sus desarrollos técnicos,
una campaña publicitaria, un signo distintivo, unos
diseños o un software... cualquiera que sea su necesidad
de registro, Ábaco estudia su caso para protegerlo
según la modalidad que le corresponda y con la precisión
necesaria para poder defenderlo en el caso de que se produzca
una infracción.
Ábaco cuenta además con los medios para vigilar
todas las solicitudes de registro que se generan en España,
lo que les permite avisar a sus clientes cuando se solicite
una marca o una patente que pueda colisionar con la suya.
Ábaco emite entonces un juicio de valor y, si considera
que el registro de esa marca puede crear problemas a su cliente,
le recomienda que presente una oposición al registro
de tal solicitud. Si el cliente accede, se encargan ellos
mismos de representarle a través de sus servicios jurídicos,
presentando las alegaciones en contra.
J.J. Fortea insiste en la necesidad de registrar ya que, en
sus palabras, “si usted no registra, está regalando
sus iniciativas o, peor todavía, su tecnología
propia a la competencia. Sin embargo, si patenta, sólo
usted podrá fabricar y vender ese producto, con lo
que el precio podrá ser aquel que le permita recuperar
cómodamente los gastos incurridos para su desarrollo,
podrá ayudar a la capitalización de la empresa
y, sobre todo, le dará el prestigio de tener el mejor
producto de esas características en el mercado”.
En España la Ley actual, al contrario que la anterior,
deja la carga de la prueba al denunciado.
Además durante la denuncia no se permite fabricar,
se precinta el local e instrumentos de infracción y
se inmovilizan las cuentas bancarias del denunciado para que,
llegado el caso, pueda hacer frente a la posible indemnización.
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