¿Cuál
es su mensaje para los abogados de Barcelona a tres
días de las elecciones?
El mismo que hemos lanzado desde el primer día
de la campaña. Somos la única candidatura
que garantiza el cambio de verdad en el Colegio de Abogados
y que lo hace de manera creíble, asegurando el
máximo consenso posible entre los compañeros.
No tenemos hipotecas con el pasado, ninguno de nosotros
vive o necesita vivir del Colegio. No hemos estado en
ninguna de las Juntas del Decano saliente, a diferencia
de Silvia Giménez-Salinas, Luis del Castillo
o Joaquim de Miquel. Tampoco hemos emprendido iniciativas
de cambio inoportunas que hayan recibido el rechazo
de los colegiados. Somos los únicos que estamos
en condiciones de asumir ante el abogado de Barcelona
un compromiso serio de renovación del Colegio.
En estas elecciones todos prometen el cambio
¿Por qué?
Obviamente porque en la profesión se respira
un ambiente de cansancio y de indiferencia hacia el
Colegio y sus interioridades. La gran mayoría
de los colegiados piensa que no recibe nada relevante
del Colegio, lo percibe como una institución
anacrónica e impuesta a la que algunos intentan
aferrarse de manera vitalicia. Este estado de ánimo
lo detecta cualquiera y por eso todas las candidaturas,
incluso las más continuistas, han asumido el
mensaje del cambio. No obstante, los electores conocen
el curriculum de cada candidato y sabrán distinguir
entre las promesas electoralistas y los compromisos
creíbles.
¿Ha percibido desconfianza hacia todos
los candidatos?
En cierta medida sí, aunque el abogado sabe discernir
entre quien ha estado en la Junta y ahora promete lo
que haga falta para volver a ella; y quien aún
no ha tenido responsabilidades en la gestión
colegial. Estamos inmersos en una sociedad donde la
participación política es muy baja y eso
en el Colegio de Abogados se acentúa muchísimo
más. Los colegiados, en un porcentaje muy significativo,
piensan que no necesitan el Colegio para nada, que el
Colegio no les va a solucionar ningún problema
profesional. Por eso se desentienden de las elecciones
y sospechan de quien concurre a ellas. Por mi parte,
he tratado de explicar a todos los compañeros
que la decisión de presentarme responde a una
ilusión muy personal, tras treinta años
de profesión. Sé lo que es levantar un
despacho desde cero, paso a paso, sin ayuda de nadie.
Creo que ahora estoy en el momento adecuado para aportar
algo a nuestro colectivo. En concreto, la decisión
de presentarme la tomé cuando vi el hartazgo
de la gran mayoría de compañeros hacia
una situación que va de mal en peor.
¿Cuáles son los ejes esenciales
de su programa?
Las líneas esenciales son dos. Primero, un cambio
de verdad en el Colegio, garantizando al 100% la transparencia
en la gestión, la austeridad en el gasto y la
supresión de despilfarros y delirios de grandeza
que no podemos sufragar con el dinero de todos los abogados.
Además, en todo lo que sea posible, nos comprometemos
a reducir las cuotas y a destinar una parte de los fondos
que se liberen a la mejora de las áreas que necesitan
una actuación urgente (turno de oficio, formación,
pensiones). Segundo, un compromiso firme y personal
mío y del resto de la candidatura en el sentido
de hacer todo cuanto nos sea posible para restablecer
la imagen social de la abogacía y para respaldar
al abogado, con toda la fuerza del Colegio, frente a
quienes no le respeten en su trabajo cotidiano. Todos
estamos orgullosos de ser abogados en el terreno individual
pero se ha perdido gran parte de la consideración
social e institucional hacia nuestra profesión.
Una sociedad sin una abogacía fuerte y prestigiosa
es una sociedad indefensa.
Hemos difundido el programa cuanto hemos podido. Quien
aún no lo conozca, puede consultarlo en nuestra
página web: www.sala-reixachs.org
¿Qué avala su credibilidad para
cumplir este programa?
De entrada debo decir que, en el caso de recibir la
confianza de la mayoría de los compañeros,
toda nuestra candidatura cumplirá estrictamente
un compromiso expreso de permanecer sólo cuatro
años en el Decanato y en la Junta de Gobierno.
Cuatro años no bastan para resolver todos los
problemas, ni mucho menos, pero son un tiempo más
que suficiente para renovar el Colegio y enderezar su
rumbo. En cuanto a la base de nuestra credibilidad para
hacer frente a nuestros compromisos, ya he mencionado
la más importante: para llevar a la práctica
las medidas urgentes que necesitamos los abogados de
Barcelona es imprescindible no estar hipotecado por
el pasado, por los favores debidos a unos y a otros
o por lo que sea en cada caso. Es necesario que entren
aires nuevos y actitudes nuevas. Es evidente que quienes
han causado la situación presente no van a poder
cambiarla, aunque quisieran hacerlo.
¿Insinúa que hay corrupción
en el Colegio?
Si tuviera pruebas de corrupción o de irregularidades
serias, ya estarían en manos de Fiscalía.
No tengo ni puedo tener pruebas de nada, entre otras
cosas porque el hermetismo y la falta de transparencia
del Colegio es tal que, sin duda, esta opacidad constituye
uno de los principales motivos de la indignación
de los colegiados. No se trata de realizar imputaciones
frívolas o gratuitas, ni de nada que se le parezca.
Simplemente, creo que es esencial y muy saludable para
todos que el Colegio no esté siempre en manos
de los mismos. Tengo la certeza de que la inmensa mayoría
de los abogados de Barcelona comparten este criterio.
¿Cómo se ha llegado a esta situación?
Desde luego, las culpas están muy repartidas.
Si casi nadie participa en la vida del Colegio, es muy
fácil para estos grupos controlar los resortes
claves y perpetuarse en el poder elección tras
elección. Por eso, la única posibilidad
que existe de cambiar este estado de cosas pasa por
una movilización de los colegiados el día
29 de junio. Si la gran mayoría vuelve a quedarse
en su despacho o en su casa, pensando que las elecciones
no le afectan y que son sólo cosa de los políticos
de toda la vida, podemos tener la seguridad de que las
cosas seguirán más o menos igual, si no
peor.
¿Cree usted que habrá un incremento
de la participación?
Eso espero, aunque nadie sabe qué sucederá.
Lo que sí puedo asegurarle, tras muchas semanas
de pre-campaña y de campaña, es que, tras
el final de la etapa del Decano saliente, la necesidad
de un cambio profundo y de verdad en el Colegio se comparte
por los más diversos ambientes de la profesión
y esto me hacer ser optimista.
|