Charlamos con Pau
Verrié, Director General del IDEC.
-
¿Cómo valoraría la trayectoria del IDEC
tras once años de funcionamiento?
- Sin duda, hay sido muy positiva. El IDEC fue una apuesta
fuerte por parte de la UPF, una universidad joven que la impulsó
tras sólo tres años de presencia en el mundo
educativo y que contó con el respaldo de empresas e
instituciones que creyeron en la posibilidad de ocupar un
hueco en el mundo de la formación postuniversitaria.
Y eso es algo muy destacable si tenemos en cuenta que Barcelona
es una de las ciudades europeas con mayor oferta en este campo.
- ¿A qué público dirigen
su oferta docente?
- Es un perfil heterogéneo que incluye desde titulados
universitarios hasta aquellos profesionales que desean ampliar
o mejorar sus conocimientos. Para ello, disponemos de un amplio
abanico de másters, programas de postgrado, cursos
y seminarios de especialización o programas in company.
En este último caso, se trata de programas diseñados
específicamente para las empresas e instituciones que
ven en la formación un camino para el mantenimiento
de su competitividad a largo plazo.
- ¿Qué papel juegan las empresas
en el funcionamiento del IDEC?
- Uno fundamental. Piense que el IDEC es una fundación
cuyo patronato está compuesto por la UPF y por empresas
e instituciones. En la práctica, eso se traduce en
una división de funciones: la universidad se encarga
de diseñar los contenidos, de impartir los cursos y,
sobre todo, de velar por lograr la máxima calidad en
ese aspecto. La empresa, por su parte, aporta su conocimiento
de las tareas de gestión y lo que ello supone para
que el IDEC se adecue a las necesidades reales del sector.
- ¿Las empresas catalanas han tomado
consciencia de la necesidad de formar y reciclar a su personal?
- Cada vez más. Le pondré un ejemplo: en el
año 2000, el porcentaje de ingresos que el IDEC facturaba
a las empresas era del 19%, mientras que el resto se obtenía
de los importes de matriculación de los alumnos, aunque
en algunos casos las empresas para las que trabajan lo subvencionan.
En 2003, ese porcentaje subió hasta un significativo
27%. Creo que las cifras hablan por sí solas y seguirán
esta tendencia en los próximos años.
- ¿Cómo definiría la filosofía
de trabajo del IDEC?
- Todo gira en torno a la voluntad de crear un modelo innovador
de relación entre universidad y empresa. Un modelo
basado en cuatro grandes líneas estratégicas:
calidad, innovación, proyección internacional
y relación con el mundo empresarial y profesional.
A modo de ejemplo, le diré que prestigiosas instituciones
como la Universidad de Berkeley o el Instituto Tecnológico
de Monterrey (México) han elegido al IDEC como aliado
para compartir programas y organizar de forma conjunta seminarios
y convenios de colaboración.
- ¿Cuáles son los objetivos de
futuro de IDEC?
- Creo que nos hemos consolidado y nos hemos convertido
en un referente en algunas áreas docentes, como la
comunicación, el periodismo o la gestión sanitaria,
por citarle algunos ejemplos. En cualquier caso, el primer
gran reto es adaptarse al nuevo escenario que resultará
de la puesta en marcha, en 2010, del Espacio Europeo de Enseñanza
Superior, que armonizará la educación universitaria
y postuniversitaria en toda la UE.
En segundo lugar, y a más largo plazo, pretendemos
crear una escuela de negocios de alto nivel. Los primeros
pasos ya se han dado con los programas MBA (full y part time)
que estamos impartiendo. Finalmente, pretendemos lograr una
mayor internacionalización del IDEC que, poco a poco,
ya estamos consiguiendo.
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