La globalización
cada vez más acentuada del mercado, unida a la creciente
proliferación de fusiones y adquisiciones entre compañías,
ha creado una relación laboral diferente que implica
la mezcla de culturas, por lo que han aparecido nuevas empresas
dedicadas a integrar a personas de distintas procedencias.
Los servicios ofrecidos por Schubert Consulting, con el fin
de optimizar la rentabilidad de las compañías,
incluyen:
- Facilitar la gestión de la diversidad en equipos
de trabajo cuyos miembros provengan de culturas diferentes.
- Mejorar la unión entre dos culturas corporativas
en aquellos casos de fusión o adquisición.
- Ayudar a los ejecutivos que se incorporan a un nuevo puesto
en un país diferente al suyo, una tarea que ofrecen
tanto a extranjeros que vienen a trabajar a España
como a españoles que se trasladan a otro estado.
- Colaborar en la integración al lugar de destino de
los familiares que acompañan al trabajador, ya que
se calcula que un 70% de los fracasos y renuncias en los puestos
ejecutivos extranjeros se deben a una falta de adaptación
de los acompañantes.
Para ello, Schubert Consulting posee una amplia experiencia
en este campo y está integrada por un equipo de profesionales
muy cualificados que provienen de diferentes sectores del
ámbito empresarial, algunos de los cuales han sido
consultores internos y externos en una gran variedad de industrias
y países.
Algunos de sus miembros más destacados son:
- Louise Martin Schubert, consultora de organización
que ha trabajado en varios países europeos.
- Werner J. Schubert, procedente del ámbito de la banca
internacional.
- Francisco J. Herrera, con una sólida trayectoria
en el campo de los recursos humanos y marketing internacional.
- Isabelle Read, especializada en soporte a organizaciones
y personas en proceso de cambio.
- Assumpta Aneas, profesora de la Universidad de Barcelona
en el área de Métodos de Investigación
y Diagnóstico en Educación.
- David Birch, experto catalizador de equipos internacionales.
Schubert Consulting está asociada a dos importantes
redes internacionales de consultoría intercultural
(ITAP International, Estados Unidos y Londres) y de consultorías
en desarrollo estratégico, mejora de procesos, liderazgo
y comunicación interna (ASI, Londres).
El reto de la multiculturalidad en el ámbito
laboral (Artículo de opinión de Schubert Consulting)
Uno de los retos a los que, cada día más,
se enfrentan las empresas es el trabajo común de equipos
multiculturales. Si conseguir que los equipos formados por
miembros de una misma nacionalidad trabajen de forma armoniosa
es, ya de por sí, una tarea ardua, todavía lo
es más alcanzar esa armonía entre equipos integrados
por miembros que provienen de diferentes culturas.
Maneras aparentemente irreconciliables de afrontar los problemas,
choques culturales, falta de entendimiento, recelos, suspicacias,
prejuicios, etc., son sólo algunas de las muchísimas
dificultades que se derivan del trabajo de los equipos multiculturales.
La prueba de paciencia a la que te puede someter un ruso al
llegar una hora tarde a una reunión para comprobar
tu reacción o lo inapropiado de envolver un regalo
en papel blanco en Japón por ser un color asociado
con la muerte son dos ejemplos simbólicos de las tremendas
diferencias que existen entre culturas.
En una época como ésta, en la que el panorama
económico mundial está cambiando a un ritmo
vertiginoso y en la que las fusiones y adquisiciones están
al orden del día, se han producido no pocos casos de
problemas originados por las dificultades de adaptación
de dos equipos tras una fusión o adquisición.
AOL-Time Warner, Bank of America-Nationsbank, Terra-Lycos
o Ericsson-Sony son claros ejemplos de ello, con los consiguientes
costes empresariales que estos errores han generado y, a veces,
continúan generando.
La globalidad del mercado, la feroz competencia y la similitud
de los productos hace que sea esencial que las empresas estén
formadas por equipos humanos satisfechos y motivados, que
sepan trabajar en común y estén dispuestos a
afrontar el reto que supone la expansión hacia nuevos
mercados.
Bien sea por la necesidad creciente de las empresas españolas
de trasladar a sus directivos al extranjero, o bien se trate
de empresas cuyos equipos estén formados por personas
de diferentes culturas y nacionalidades, lo cierto es que
los estrechos vínculos familiares o de amistad, un
fuerte arraigo a nuestra cultura o el miedo e inseguridad
generados por el traslado a un país diferente son motivos
por los cuales los ejecutivos españoles tienden a ser
reacios a aceptar los retos que sus compañías
les plantean al expandirse a nuevos mercados.
A esto se une la tremenda inquietud por enfrentarse a la vida
en otro país y el amplísimo panorama de obstáculos
y barreras que deberán superar: el idioma, diferentes
normas de comportamiento, ritos y tradiciones chocantes, distintos
conceptos y formas de entender el negocio o la complejidad
a la hora de entablar nuevas amistades.
Cuanto más tiempo se prolongue el proceso de adaptación,
más costes emocionales supondrá para la persona
y mayores serán los gastos que deberá afrontar
la empresa, cuya cuenta de resultados se verá, en consecuencia,
afectada de forma negativa.
La intervención activa de profesionales formados en
el ámbito de la multiculturalidad influye directamente
y de forma determinante para que la “etapa de transición”
desde que el ejecutivo es trasladado a un nuevo país
hasta que se sienta plenamente integrado se haga de la forma
más rápida y suave posible. De esta manera,
el ejecutivo estará en disposición de afrontar
su trabajo sin la agonía provocada por los problemas
derivados de sus dificultades de adaptación.
Nos encaminamos desde hace algunos años hacia una nueva
era en la que el factor humano tenderá a tener un protagonismo
cada vez mayor; una época en la que las empresas encontrarán
(y ya está sucediendo) muchas dificultades emotivas
para retener a sus profesionales y estos, a su vez, valorarán
como condición esencial un buen ambiente laboral como
condición esencial. En este contexto, se hace prioritario
que las empresas sepan afrontar el reto de lograr un bienestar
para sus profesionales y un óptimo ambiente de trabajo
para que sus equipos trabajen en armonía.
Las compañías que han entendido esta filosofía
y están poniendo ya en práctica medidas para
ayudar a sus profesionales en las cambiantes situaciones a
las que se van a enfrentar en su trayectoria laboral, se están
posicionando a la cabeza de una revolución que tiene
visos de cambiar por completo el panorama de lo que hasta
ahora hemos entendido que debían ser las relaciones
laborales.
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