| Después de
casi cuarenta años de exitosa experiencia en el sector,
desde la inauguración del primer establecimiento, el
Grupo Juan Gargallo evoluciona con una nueva línea
de negocio que presenta a partir del año 2003: Jamones
Juan Gargallo-La Bodega, los establecimientos en franquicia
que son centros de degustación y venta de alta charcutería.
En ellos se puede disfrutar de la compra asesorada de producto
selecto (jamón, quesos, embutidos ibéricos,
ahumados... ) y su degustación en desayunos, almuerzos,
comidas y cenas, acompañados de ricos y cuidados vinos
y cavas.
El objetivo de la compañía es que los franquiciados
puedan ofrecer al público la misma calidad y servicio
que los establecimientos propios. Para ello asumen el compromiso
de suministrar los mismos productos y al mismo precio de costo.
Existen en el mercado muchos establecimientos franquiciados,
dedicados a la restauración, pero son pocos los que
ofrecen la venta asesorada de alta charcutería. "Y
posiblemente estemos ante un caso único en el que se
combina: alta charcutería, degustación y producto
de elaboración artesanal suministrado desde el propio
secadero de Jamones Juan Gargallo", afirman en la compañía.
El proceso artesano
Desde la apertura de su primer establecimiento
en 1964, ha creado una red de charcuterías propias,
reconocidas en Valencia por el alto nivel de selección
y exclusividad de sus productos. Desde 1994 tiene la homologación
de sus embutidos y jamones en la CEE, lo que les ha abierto
las puertas al mercado europeo y consolidado en el mercado
nacional como una prestigiosa marca de jamón y charcutería
selecta artesana.
La empresa es muy rigurosoa en la selección de sus
proveedores, entre los que se encuentran los más acreditados
mataderos del país, los cuáles proporcionan
la mejor materia prima.
La fase de curado de sus propios jamones y embutidos se realiza
exclusivamente por medios artesanales y naturales, durante
el tiempo preciso en cada caso. En Albentosa (Teruel) Jamones
Juan Gargallo posee su propio secadero con capacidad para
elaborar artesanalmente 100.000 piezas anuales. Está
situado a más de mil metros de altitud y rodeado por
las sierras de Javalambre y Gúdar (con cumbres de 2.020
m), reuniendo así las condiciones idóneas para
el curado y secado de jamón y embutido.
Las piezas seleccionadas se curan de forma natural gracias
a los vientos fríos y secos de estas sierras, que proporcionan
a su vez aromas y matices de pino y plantas aromáticas.
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