Hace ahora un año, Bossy
(el primer paisajista con libro de autor publicado) puso en
marcha el primer centro de jardinería Boss, un proyecto
que pretende huir de la concepción tradicional de los
garden center y ofrecer un servicio personalizado y profesional.
Hablamos con él y nos dio las claves de esta iniciativa.
- ¿Cómo nació la idea
de fundar la empresa?
- Siempre he pensado que los centros de jardinería
tienen que ser algo más que un sitio donde se venden
plantas. Tengo una concepción de mi trabajo que recoge
la esencia de la arquitectura y el diseño para crear
espacios y, tal vez por eso, he creído imprescindible
que además de comercializar plantas debía ofrecer
una alternativa más creativa, un lugar donde quienes
quieran comprar puedan hacerlo y quienes busquen un proyecto
personalizado para su jardín también lo encuentren.
- ¿Qué ofrece el Centro de Jardinería
Boss que no se encuentre en otros garden center?
- Ofrecemos 10.000 metros cuadrados dedicados únicamente
a la jardinería, a las plantas y a algunas herramientas
y complementos, pero no vendemos -como hacen otros- comida
para animales ni cosas por el estilo. Aquí sólo
tenemos lo que estrictamente tiene que ver con la jardinería.
- ¿A qué público se dirige
Boss?
- A todo tipo de gente. Hemos pensado y diseñado el
espacio para que la gente esté cómoda y pueda
disfrutar de las plantas y apreciarlas antes de decidirse
a adquirirlas. Piense que aquí puede encontrar desde
sencillas plantas por 50 céntimos hasta árboles
centenarios japoneses que cuestan alrededor de 18.000 euros.
Son los dos extremos, pero así puede hacerse una idea
de lo que podemos ofrecer.
- ¿Qué balance haría de
la iniciativa tras un año en el mercado?
- Sin duda, muy positivo. Las treinta personas que trabajamos
en Boss lo hacemos con una clara filosofía de atención
al cliente que ha dado como resultado una gran fidelidad del
público. La gente se siente bien tratada porque, entre
otras cosas, recibe una atención personalizada y un
asesoramiento que responde a sus necesidades.
En cuanto a los proyectos de paisajismo y pese a la falta
de tradición que tenemos en los países mediterráneos,
la gente nos suele dejar las manos libres para crear y confía
en que el resultado final le satisfaga. Poco a poco vamos
abriendo los ojos al mercado y rompiendo esa idea de que un
jardín sólo es un conjunto de plantas; hoy por
hoy empleamos también nuevos materiales que, como la
madera, los pavimentos de vidrio, la piedra volcánica
o incluso el plástico, nos ayudan a crear espacios
con carácter propio.
- ¿Cuáles son los planes de futuro
de Boss?
- Llevamos aún poco tiempo, pero queremos crecer y
expandirnos, siempre con la perspectiva de que somos un centro
de jardinería y no un centro comercial, un lugar más
cultural que de ocio. A medio plazo, pretendemos poner en
marcha microcentros en lugares puntuales, como en el centro
l’Illa Diagonal. No serán franquicias impersonales,
sino pequeños puntos de atención que permitan
transmitir esa visión tan nuestra del jardín
como espacio indivisible de una casa.
ARTUR BOSSY
Nacido en Barcelona en 1964, Artur Bossy se formó
en Holanda y Estados Unidos e inició su andadura profesional
como subdirector y conservador del Jardín Botánico
de Blanes hasta que, en 1990, abrió su despacho profesional.
Ganador de varios premios de diseño en paisajismo,
sus principales trabajos se ubican en Catalunya, si bien ha
realizado obras en Madrid, Burgos, San Sebastián, Valencia,
Alicante y Menorca. La apertura del Centro Boss ha supuesto
para Artur Bossy un paso adelante en la voluntad de crear
entre el público una cierta cultura de la jardinería.
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