Los vinos tintos de
Navarra son afrutados, con cuerpo y un buen equilibrio entre
el grado alcohólico y la acidez. Los rosados, delicados
al paladar y con gran persistencia. Los blancos, frescos y
con un aroma floral delicado.
Navarra ha sido tradicionalmente un feudo para los vinos rosados,
pero durante los últimos años los vinos tintos
les han ido ganando terreno y los crianzas y reserva se han
ido haciendo un hueco en el mercado.
En la actualidad, la D.O Navarra cuenta con alrededor de 105
bodegas, una cifra que puede variar porque este año
ha habido nuevas solicitudes. En sus 18.300 hectáreas
de viñedos se producen alrededor de 6.500 kilos de
uva por hectárea. Sólo las 35 bodegas que se
han unido a la denominación de origen durante estos
últimos cinco años ya elaboran unos 36 millones
de litros de vino al año.
Aumenta la venta de vinos de reserva y crianza
La misión principal del Consejo Regulador de la Denominación
de Origen Navarra es el control de la procedencia de las uvas
y el vino, verificando que efectivamente sean de la comunidad
de Navarra “para que no se comercialicen bajo la denominación
de origen vinos que no sean correctos”, explica su presidente,
Álvaro Marino. También vela por la mejora de
la producción, controlando las podas y el contenido
sulfuroso de los vinos. Su tercera función es la promoción
de los vinos con D.O Navarra. 
Para este año, se ha marcado como objetivo aumentar
en un 10% la comercialización de sus vinos y para lograrlo
se están realizando campañas publicitarias con
ayuda del gobierno de la comunidad de Navarra y una serie
de acciones de promoción en ferias determinadas.
Evidentemente, la producción dependerá del cielo
-hay que tener en cuenta que las condiciones climatológicas
provocan unas diferencias del 30% entre cosechas-, aunque
la productividad media por hectárea es de unos 6.500
kilos de uva.
La calidad de los vinos navarros se refleja en el excelente
balance comercial de 2003. Bajo la D.O Navarra se han vendido
48 millones de litros. Estas cifras suponen un crecimiento
cercado al 8% respecto al año anterior. “Teniendo
en cuenta que 2003 fue un año complicado económicamente,
tanto en el exterior como en España, con las exportaciones
a medio gas, son unos cifras importantes”, destaca Álvaro
Marino. Además, no sólo se ha crecido en volumen
de litros, también se ha dado más valor añadido
a los vinos con D.O Navarra porque se comercializan más
vinos de crianza, reserva y grandes reservas, representando
un volumen que ha superado con creces los 10 millones de litros
el pasado año. “Una buena cifra, teniendo en
cuenta que son vinos de alto precio”, apunta el presidente
del Consejo Regulador.
El éxito de los vinos de Navarra se debe, en buena
medida, a la apuesta que han hecho las nuevas bodegas por
la tecnología y a la introducción de nuevas
barricas que mejoran la calidad final.
Como en otras denominaciones de origen, uno de los principales
problemas es la sobreproducción. Según Álvaro
Marino, “en los últimos años se han plantado
4.000 nuevas hectáreas y hay que digerirlos, pero es
un problema normal del sector, porque cuando se plantan nuevos
viñedos se hace con vistas a 75 años”.
En la actualidad, estos excedentes se cifran entre 15 y 17
millones de litros y se venden a granel como vino de mesa,
lo que significa unos precios sensiblemente inferiores a los
de la denominación de origen. “Es necesario seguir
teniendo un control sobre la producción, lo que va
en defensa de los bodegueros y el consumidor”, señala
Marino, “y tenemos que seguir haciendo promoción
de la marca navarra, aunque deben ser las bodegas las que
hagan el esfuerzo de posicionarse bien dentro del sector”.
Actualmente, el 60% de la producción se vende en el
mercado nacional y el resto se dedica a la exportación,
cuyos principales mercados son países no productores
de vino como Gran Bretaña y Alemania, además
de EE.UU, dónde hay mucha demanda de vino español.
Denominación
de Origen Navarra
Tradicionalmente, el tipo de uva más abundante en
Navarra fue la garnacha. Ya existía antes de la llegada
de la filoxera, a finales del siglo XIX, y se generalizó
como variedad interesante en esta provincia a partir de las
repoblaciones que se llevaron a cabo posteriormente, injertadas
sobre pie de origen americano resistente al insecto. Sin embargo,
el Consejo Regulador ha conseguido una importante renovación
del viñedo y las bodegas adscritas a él han
introducido de nuevo el tradicional Tempranillo, después
de años de estudios de adaptación, además
de otras variedades de prestigio de otras zonas vitivinícolas
como el Cabernet-Sauvignon, Merlot y Chardonnay.
En la Denominación de Origen Navarra se engloban cinco
subzonas vitivinícolas diferenciadas entre sí
por circunstancias de clima y suelo: Baja Montaña,
Tierra Estella, Valdizarbe, Ribera Alta y Ribera Baja.
En todas ellas hay una serie de variedades de uva autorizadas
por el Consejo Regulador, de las cuáles la Garnacha
y el Tempranillo son las más utilizadas.
En las variedades tintas, las principales son Cabernet-Sauvignon,
Graciano y Tempranillo, aunque también se autorizan
la Garnacha Tinta, Merlot y Mazuelo. En los vinos blancos
la más utilizada es la Viura, pero también se
recogen la Chardonnay, Garnacha Blanca, Malvasía y
Moscatel de grano menudo.
Siguiendo la estela de este esfuerzo innovador, en septiembre
del pasado año los vinos embotellados de la Denominación
de Origen Navarra renovaron su imagen con el estreno de nuevos
distintivos enumerados de garantía y control del Consejo
Regulador (contraetiquetas, tirillas y precintos de garantía).
El nuevo diseño se basa en la introducción del
logotipo que ya constituía la identidad corporativa,
que recoge una escena que representa el traslado del mosto
a un tonel, una imagen recogida de una clave (punto de unión
de los arcos) del claustro de la catedral de Pamplona.
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