Factors de Paisatge es un despacho
especializado en la realización de proyectos de paisajismo,
actividad que desarrolla desde hace más de dos décadas.
Hablamos con su responsable, Manuel Colominas Golobardes,
Agrónomo y Geógrafo, quien nos dio su visión
acerca del sector y dibujó los rasgos de su filosofía
de trabajo.
-
¿Cómo definiría la actividad de Factors
de Paisatge?
- Elaboramos proyectos de paisajismo, tanto para espacios
y parques públicos como para jardines privados. Nuestra
idea base no es otra que transformar y mejorar el entorno,
algo que llevamos haciendo desde hace más de veinte
años. Hoy somos un equipo multidisciplinar en el que
trabajamos agrónomos, geógrafos y arquitectos,
lo que nos ha permitido trabajar fundamentalmente en Catalunya,
pero también en otras partes del estado, como Toledo,
Palma de Mallorca o Granada.
- ¿A quién dirigen sus servicios?
- Hoy somos un equipo reducido, formado por cinco personas.
De todos modos, tenemos la capacidad suficiente para ampliar
la estructura en función del trabajo que tengamos,
ya sea propio o derivado de la colaboración con otros
despachos de Barcelona, fundamentalmente arquitectos que delegan
en nosotros los proyectos de paisajismo, nuestra especialidad.
- ¿Cuál es la filosofía
de Factors de Paisatge?
- Procuramos dar una respuesta a cada necesidad desde el
medio natural, sin dejar de lado el diseño y, sobre
todo, la funcionalidad. Mientras otros despachos apuestan
más por llevar una línea formal similar a la
de la arquitectura, nosotros intentamos ofrecer una visión
más amplia que gracias a nuestra formación se
basa, además de en la arquitectura, en la agricultura
o la geografía.
Creo que el paisajismo debe ser una suma de las cualidades
y las herramientas de diversas disciplinas; sólo así
se puede ofrecer una visión completa y sin distorsiones
que permita obtener resultados óptimos.
- ¿Existe ya una cultura al respecto?
- Cada vez más, sobre todo en el ámbito público.
Hace unos años, la administración que gestionaba
estos temas estaba marcada por una ignorancia total que, afortunadamente,
ya ha cambiado. Los organismos públicos han alcanzado
una madurez que no existe en el cliente privado en comparación,
por ejemplo, con países como Francia o Inglaterra,
donde existe una gran tradición histórica no
sólo en paisajismo, sino también en jardines.
-
¿Cuál debe ser, en su opinión, la función
del paisajista?
- La función del paisajista es dotar de sentido a
un espacio. Me explico: si uno traza una autopista, ésta
tiene sentido porque es una vía de comunicación,
pero los márgenes no son nada. El paisajista es quien
da sentido a esos márgenes tanto desde un punto de
vista funcional como estético, es decir es aquel individuo
que recicla y recupera campos y paisajes. Esa es nuestra línea
y esa debe ser, a mi entender, la función del paisajista.
También debe actuar en función del entorno y
del cliente para el que trabaje, porque un parque en la cordillera
prelitoral debe ser diferente de otro situado, por ejemplo,
en el interior de Catalunya.
- En paisajismo, ¿funcionalidad o estética?
- Hay que combinar ambas cosas, porque la estética
no debe renunciar a la funcionalidad. De todos modos, nuestra
visión es que en este sector lo primero es resolver
los problemas que se planteen en cada espacio. Sería
un error imperdonable intentar hacer un lugar bonito si no
responde a las necesidades que pretender solventarse.
- ¿Qué importancia tiene el factor
económico en este sector?
- Es muy importante. Determinante, me atrevería a
decir. Y creo que esto está, de nuevo, ligado a la
falta de tradición. A nivel formativo, por ejemplo,
Estados Unidos lleva muchos años en la brecha, mientras
que aquí hace sólo dos años que se licenció
la primera promoción de paisajistas. Supongo que, una
vez que se tome consciencia de que existen profesionales cualificados
y preparados capaces de ofrecer soluciones adecuadas en este
ámbito, este tema se modificará; es una cuestión
de tiempo.
Piense que, hasta hace poco, los únicos jardines que
había en Barcelona eran los de la alta burguesía
y que, por poner un ejemplo, el primer parque de la ciudad,
el de la Ciutadella, se construyó en 1888 para responder
a los problemas de densidad de la época. En cambio,
en los últimos veinte años se han construido
cincuenta o sesenta parques públicos. Por eso digo
que es una cuestión de tiempo.
- Y de concienciación ecológica...
- Sin duda. El gran motor del auge del paisajismo en los
últimos tiempos ha sido la consciencia ecológica
unida al hecho de que podemos transformar positivamente el
entorno porque nuestra capacidad técnica ha evolucionado
muchísimo. Hoy, la combinación de técnica
y respeto medioambiental hace que la formación en temas
de paisaje y preservación del entorno sea la gran doctrina
que está moviendo al sector.
- ¿Podemos hablar de una línea
propia en los trabajos de Factors de Paisatge?
- No, y creo que no debemos tenerla. Así como en la
arquitectura hay estilos y escuelas que hacen que cada profesional
impregne con su huella sus obras, el paisajismo no tiene que
ir por ese camino. Nosotros nos llamamos “Factors de
Paisatge” porque nos consideramos un elemento más,
un actor que tiene unos procesos concretos que realizar y
que parten del estudio del entorno. Sumamos el proceso natural
y la consciencia de nuestro estilo al entorno y a lo que se
pretende conseguir. Si existe una línea identificativa,
ésta está muy diluida, porque lo que nos condiciona
es el lugar. Quizás en un jardín privado sí
haya algo más de manos libres, pero no hay que perder
de vista que un jardín en un edificio histórico
no puede ni debe ser igual al de una finca rústica.
- ¿Qué papel juegan los nuevos
materiales en el paisajismo?
- Creo que el paisaje es fruto de la técnica del hombre,
no tanto de los materiales. En el siglo XIX había un
paisaje fruto de la técnica que existía entonces
y creo que la modernidad está condicionada más
por la evolución de técnica que por los materiales,
ya que nos permite actuar de forma diferente.
De todos modos, el paisaje no deja de ser una moda y a veces
se confunde la modernidad con el material. Da igual si usamos
madera o plástico para algunos elementos: si se emplea
uno u otro es por la capacidad que hemos desarrollado. Imagínese
el método de construcción del jardín
de Versalles en el XVII, hecho a golpe de pico y pala, o si
se tuviera que hacer con las máquinas de hoy. Todo
es una cuestión de técnica.
- ¿Cuáles son los planes de futuro
del despacho?
- Queremos continuar igual. Siempre nos hemos definido como
artesanos, lo que nos ha hecho carecer de un prisma estrictamente
empresarial. Dada nuestra condición pequeño
despacho, podemos permitirnos tener una visión más
romántica y dinámica de nuestro trabajo. De
todos modos, la cada vez mayor demanda hará que tengamos
que reorientar ese enfoque y que debamos que replantarnos
nuestra estructura. Eso sí, sin perder nunca nuestra
filosofía ni nuestra visión del paisajismo.
- ¿Puede citar algunas obras que hayan
efectuado?
- Distinguiría dos niveles. Nos hemos encargado de
los temas de paisajismo del Nudo de la Trinitat o del Parque
del Poble Nou, ambos en Barcelona y en colaboración
con los arquitectos que los realizaron y firmaron su autoría.
A nivel de parques hechos por nosotros, podemos citar el Parc
Bosc de Figueres, el Parc de Can Falguera (Sant Feliu de Llobregat)
o el Turó de Can Matas (en Sant Cugat del Vallès),
además de multitud de jardines para clientes privados.
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