Los jardines transmiten la personalidad
de sus dueños. Pueden reflejar calma, un rico mundo
interior o una personalidad tan compleja como un laberinto.
En la empresa familiar Pedro Alajarín Paisajismo son
muy conscientes de ello, por eso sus proyectos huyen de la
uniformidad industrial y crean paisajes ricos en sensaciones.
Naturalmente, siguen las tendencias del momento –ahora
predomina el minimalismo y la sencillez, la búsqueda
de símbolos...-, pero ante todo valoran el entorno
y la arquitectura de la casa, que ya marca el gusto del cliente.
Los jardines de Pedro Alajarín recrean paisajes naturales
sin artificios, utilizando diferentes piedras naturales, como
granitos de todos los colores o una piedra con aspecto de
árbol fosilizado, así como maderas de todo tipo.
"Son elementos de una gran presencia y que envejecen
muy bien", explica el paisajista, que también
concede gran importancia al agua como elemento decorativo,
que corre libremente entre las rocas o surge de una fuente
de piedra natural. 
Las piscinas diseñadas por el taller se mantienen "vivas"
a lo largo de los doce meses del año porque nada tienen
que ver con el concepto de piscina tradicional, si no que
imitan las balsas que se pueden ver en plena naturaleza. La
luz del día también protagoniza sus jardines,
creados para reflejar la variedad cromática de los
árboles y las plantas que viven en ellos. "Las
plantas imponen sus cualidades: los tilos reflejan paz, los
olivos, protección... hay toda una mitología",
afirma Alajarín. Pero tampoco descuidan la luz artificial,
que regulada con un potenciómetro modela jardines mágicos
que invitan a disfrutar de las noches mediterráneas.
Pedro Alajarín Paisajismo es un taller artesanal del
paisaje, cuyo reto son los pequeños espacios, aunque
también han colaborado en proyectos más ambiciosos
como el Hotel Príncipe de Asturias, en la Isla de la
Cartuja (Sevilla) o el hotel de la cadena Sol en la isla de
La Palma.
Hasta ahora, han materializado los proyectos hasta el final
en el 90% de los casos, encargándose también
de las obras, aunque el propósito que se han marcado
para el futuro es dedicarse más al diseño y
la concepción de los jardines.
El equipo de Pedro Alajarín, formado por dos generaciones
familiares de grandes paisajistas, trabaja habitualmente con
estudios de interiorismo y arquitectura para unificar el estilo
de las casa y el jardín de sus clientes, aunque normalmente
tienen trato directo con el propietario. "Nosotros tenemos
nuestro propio lenguaje, pero nos adaptamos a las necesidades
del cliente y lo primero que necesitamos saber es qué
uso van a dar al jardín", destaca Alajarín,
"porque el jardín es una proyección de
uno mismo".
En su excelente página web se pueden observar algunos
de sus proyectos, tanto el diseño en papel como la
obra acabada, unos espacios en los que pareces sumergirte
en plena naturaleza.
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