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Andrés Eugenio Flores
Cazorla, abogado y responsable de Asesoramiento AFC
“Las empresas valoran un contacto el directo,
fluido y estable de un despacho especializado”
Asesoramiento AFC es un despacho de abogados especializado
en dos áreas del derecho mercantil: el derecho
concursal y el urbanístico. Para conocer en profundidad
qué servicios ofrece a sus clientes y cuál
es su filosofía de trabajo, hablamos con Andrés
Eugenio Flores Cazorla, fundador y cabeza visible de
este bufete barcelonés.
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| ¿Cuándo
decidió establecer su propio despacho?
Fue en los años setenta. Acabé la carrera
en 1965 e inicié mi andadura profesional en la
asesoría jurídica de Renfe, donde permanecí
durante dos años. Después pedí
la excedencia y comencé a colaborar con dos de
los principales bufetes de abogados de Barcelona, el
de José Antonio Ramírez López -sin
duda, el mejor procesalista que ha dado este país
y una eminencia en la materia- y el de Trias Fargas.
Tras acumular una larga y productiva experiencia, tres
años después decidí independizarme
y ofrecer mis servicios de forma directa a los cliente,
al tiempo que compatibilizaba esa labor con la de catedrático
de derecho concursal en la Universidad de Barcelona,
cargo que ocupé hasta 1975.
¿Por qué esa especialización
en dos áreas tan concretas?
En el momento en que tomé esa decisión,
el derecho concursal -el relativo a suspensiones de
pagos y quiebras- no estaba demasiado valorado dentro
del ámbito jurídico y, en no pocas ocasiones,
quienes llevaban este tipo de caso eran despachos más
generalistas. Vi que había un camino que podía
recorrerse para que las empresas en este tipo de situaciones
recibieran un servicio directo, especializado y de calidad.
En cuanto al derecho inmobiliario y urbanístico,
Asesoramiento AFC comenzó a trabajar esta disciplina
en 1985. Poco a poco este departamento ha ido ganando
terreno, especialmente en los años de bonanza
económica, que han hecho disminuir notablemente
los casos de suspensión de pagos y de quiebra.
¿Con qué estructura cuenta actualmente
el bufete?
Hoy tenemos despachos abiertos en Barcelona (donde está
la sede central), Málaga y Palma de Mallorca.
En total somos cinco abogados, entre los que están
dos de mis hijos. Creo que es una estructura lo suficientemente
flexible como para atender a las empresas de forma directa
y personalizada.
¿Cómo definiría la filosofía
de trabajo del despacho?
Sin duda, lo que más nos define es nuestra vocación
de servicio al cliente. Creemos que las empresas valoran
por encima de todo que puedan tener un acceso fluido,
permanente y sin filtros a sus asesores legales y eso
es algo que, por regla general, no pueden ofrecer los
grandes despachos. Piense que la gran mayoría
de casos y tramitaciones los llevo yo mismo de forma
directa. Gracias a esa política, hemos logrado
una clientela fiel, satisfecha y que aprecia la confianza
mutua y la discreción, además de la eficacia,
claro está.
¿Cuál es el perfil del cliente
para el que trabaja Asesoramiento AFC?
Al haber dos áreas de trabajo hay también
otros tantos tipos de clientes. En el derecho concursal
prestamos servicio a empresas de cualquier sector que
necesiten un asesoramiento legal a la hora de afrontar
situaciones económicas comprometidas, como las
suspensiones de pagos o las quiebras que pueden afectar,
dada la legislación vigente, al patrimonio personal
o familiar del empresario.
Si hablamos de derecho inmobiliario y urbanístico,
nuestros clientes son básicamente constructores,
promotores o propietarios de suelo. Todos ellos valoran
mucho nuestra capacidad para asesorarles de forma integral,
desde los procesos de transformación de suelo
rústico en urbano hasta cualquier otro aspecto.
Tanto en el campo concursal como en el urbanístico,
nuestra política de acción se basa en
el pacto antes que en el litigio, puesto que está
demostrado que es la mejor opción para alcanzar
un acuerdo satisfactorio para ambas partes.
En su opinión, ¿existe entre
las empresas una cultura del derecho preventivo?
Cada vez más, aunque aún queda cierto
camino por recorrer. En cualquier caso, la labor del
abogado para concienciar al empresario es básica
para hacer ver al cliente que un asesoramiento previo
puede ayudarle a la hora de tomar la decisión
más acertada, y no hablo de la dirección
de la empresa, sino de realizar una u otra transacción.
Las grandes multinacionales lo tienen muy claro, pero
cuando hablamos de pequeñas o medianas empresas
familiares, hay que realizar una cierta labor pedagógica
para que el empresario evite los problemas que mezclen
su patrimonio empresarial con el familiar.
¿Qué objetivos de futuro se ha
marcado su despacho?
El abogado “artesanal”, el de toda la vida,
se está perdiendo cada vez más en las
grandes ciudades, y eso es una pena porque las empresas
valoran el nivel de servicio directo que son capaces
de ofrecer. Nuestro objetivo es intentar, en la medida
de lo posible, mantener el servicio directo, la especialización
en las dos áreas que tocamos hoy en día
y, sobre todo, la calidad, la eficacia y la fidelización
de nuestros clientes. Después de casi cuarenta
años de experiencia, creo que el camino está
trazado y por él queremos seguir.
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