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Fundado en 1971 por José
Manuel de Vargas Lozoya, “De Vargas, Mir &
Lazuen, Abogados Asociados” es un despacho de
abogados que ofrece sus servicios a aquellas empresas
que precisan un asesoramiento jurídico personalizado
en materia de derecho mercantil, fiscal y civil.
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| Actualmente,
el bufete cuenta con un equipo humano formado por nueve
personas (cinco de las cuales son letrados) y tiene
como ámbito de acción principal las ciudades
de Barcelona y Madrid.
Vocación internacional
“De Vargas, Mir & Lazuen” dirige sus
servicios a una cartera de clientes compuesta fundamentalmente
por empresas de diversas nacionalidades que disponen
de una filial o delegación en España.
“Nuestra especialización en las relaciones
internacionales dentro del derecho mercantil ha hecho
que sean muchas las compañías que confíen
en nosotros a la hora de buscar asesoramiento jurídico
en España o en el extranjero desde España”,
explica José Manuel de Vargas, socio fundador
del bufete. En efecto, hoy esta firma barcelonesa cuenta
con clientes en Francia (en cuya capital dispone de
un despacho asociado), Italia, Bélgica, Luxemburgo,
Gran Bretaña, México o Brasil.
“El hecho que yo sea titulado en Derecho Comparado
y con una especialización y dedicación
especial a Francia -explica de Vargas- nos permite conocer
los recovecos del derecho en otros países, explotar
al máximo las posibilidades que ofrece el cruce
de legislaciones, conocer de primera mano cuáles
pueden ser las necesidades de las empresas, su idiosincrasia
y ofrecerles el servicio justo y adecuado que esperan
encontrar en España o en otros países”.
Para completar su vocación de servicio internacional,
De Vargas, Mir & Lazuen ha establecido convenios
de colaboración con bufetes de diferentes países
que, como explica de José Manuel de Vargas, “comparten
nuestra forma de pensar y de entender el derecho y la
relación con el cliente”.
Servicio y confianza
Desde que iniciara su andadura, la filosofía
de trabajo de “De Vargas, Mir & Lazuen”
se ha basado en ofrecer a sus clientes una respuesta
adecuada a las necesidades de las empresas en materia
jurídica, estableciendo para ello canales de
comunicación permanentes y fluidos que permiten
que la confianza cliente-abogado crezca y se fortalezca
a diario. “Esa es una buena base para hacer que
la cultura del derecho preventivo crezca en nuestro
país; hoy por hoy, cuando un cliente va a ver
a su abogado es porque tiene un problema. Deberíamos
hacer ver a las empresas que la prevención y
una adecuada planificación puede ayudarles a
evitar problemas y a mejorar su trabajo diario”,
afirma de Vargas.
De cara al futuro, la dirección de esta firma
catalana apuesta por mantener la política de
servicio al cliente que la ha definido desde hace más
de treinta años. “Creo -cuenta de Vargas-
que tenemos una estructura lo suficientemente ágil
y flexible para responder perfectamente a las demandas
de nuestros clientes. No queremos crecer demasiado,
sino mantener esa forma de trabajar en la que el cliente
siente que recibe un trato directo, personalizado y
con la calidad que merece”. |